23/10/2011

Le ponga el nombre qué le ponga, suena horrible, da lástima, encierra a la impotencia; se le diga ''problema de raíz'', ''cáncer del pensamiento'' ó "ignorancia de la masa" me estoy refiriendo a la misma situación. En las escuelas nos "educan" para qué pase lo que pasó hoy (cuánto menos pienses, mejor), nos dan poco para conformarnos, nos tienen de títeres en un juego que se juega entre unos pocos, nos insertan parámetros de lo bien y de lo mal, nos reducen a sus ideas, y así, podría seguir.
Quien da su aval, su opinión, en forma de papel, adentro de un sobre, que a la vez va adentro de una caja de cartón que, a la vez le llaman ''urna'', se cree incapaz de (re)evolucionar con los pueblos, con la gente; va más allá de un simple hecho que se llama ''política'', abarca hasta lo más profundo del ser humano, poniendo en juego valores, reflexiones, condición humana, plenitud de un ser, pero parece que muchos (muchísimos) se olvidan de eso o lo pasan por alto.
Y sé que no me equivoco en nada de lo que pueda llegar a decir, estoy segura de quienes se autolimitan (por esa creencia de incapacidad qué nombre antes) nunca me dirían que no les gusta ni les convence la libertad, nunca me dirían que no apelan ante las capacidades del hombre y de la mujer, nunca me dirían que desean la opresión de toda una sociedad, así que no tengo problemas a la hora de hablar de todo ésto; en la teoría, voy a lo menos complicado, a lo básico, a aquello en lo qué no se necesitan cargos, posiciones, ni recurrir a ninguna clase de dominador; pero en la práctica, se es consciente de qué al no delegar en un gil sentado en el palacio rosa de la injusticia, se tornaría más dificil la gestión de toda una comunidad, conlleva un compromiso muy grande y una cualidad humana enorme, que, al parecer, muchos no tienen y por eso se rebajan a delegar en un par de "personas" totalmente corrompidas por el gustito rico y fuerte del poder.

Hoy sólo es un día más en el cuál me repito qué no queda más salida que dar vuelta todo, empezando de la raíz, de lo que a el hombre y a la mujer le ponen en el bocho desde pibes, no solo me refiero a la educación de una escuela, si no en los hogares, en las calles, en todos lados. Es una cuestión de ser seres humanos libres, y recurrir al poder, al poder del pensamiento.

(Nunca estuve tan orgullosa de mi convicción y mi forma de pensar; pero siempre la voy a expresar con toda mi humildad, y cuándo digo que "sé que no me equivoco", lo digo por plena confianza al humano libre)